miércoles, 16 de julio de 2014

Que es la vida sino una sucesion de personas y palabras,alientos y suspiros, risas y sueños..



Llevo semanas queriendo hacer esta entrada, y pensando cómo expresar lo que quiero decir pero como no tengo ni idea, voy a escribir una retahíla de palabras y que cada cual lo entienda como pueda.

La vida. Muchos la consideran un milagro, y lo es, o una hija de puta, que también lo es. Pero es la vida nos han dado el regalo o el suplicio de vivirla y disfrutarla o desaprovecharla. Todos tenemos problemas, todos nos acostamos noches llorando por esos bajones de “noseque” que nos dan, nos ponemos música y no evadimos de la realidad.

A eso quería yo llegar. Evadir. Evitar Una buena forma de ignorar la realidad y escapar aunque sea por un corto periodo de tiempo de nuestra vida. Hace poco leí un libro “DUFF” en este libro una chica con una autoestima pésima, un padre alcohólico y una madre vividora por así decirlo, la chica no sabe como evadirse del caos que tiene en su mente y al final lo hace de una manera poco usual, con un chico. No es solo el cometario de un libro o recomendarlo, es contar como me ha afectado. Todos vivimos evadiéndonos de la realidad, de una realidad en la que hay muertes, guerras, enfermedades, crisis, maltratos… ya me entendéis. Vamos a ver ni que yo supiese mucho por favor solo soy una jodida adolescente que escribe en un blog que no lee nadie, pero no me importa, esta es mi manera de evadirme. El resto del mundo se evade con otras cosas: música, totalmente obvio; libros, me incluyo la primera, deportes, juego, alcohol, drogas, viajar…

Pero cuanto más te evades con más fuerza te da hostias la realidad, que aunque de las 24 horas que tiene un dia 12 te la pases con los cascos puestos y leyendo un libro y las otras 12 durmiendo, no te quita que el mundo siga dando vueltas, la gente siga muriendo, disparando, matándose y que sigamos evadiendo la realidad solo provoca que esta nos aceche y nos de mas fuerte.

Sé que no he dicho más que tonterías pero necesitaba decirlo que “Hola, soy la vida, soy una hija de puta, no sé cuantos años seguirás viviendo, pero disfrútalos, porque mientras tú te evades y la disfrutas yo te enseñare a ser fuerte” y yo no tengo nada de que quejarme lo tengo todo, y pido mas pero si no nos quejásemos que sería de nosotros, somos ambiciosos y egoístas y quien diga lo contrario miente. Pero aun así y citando al mejor libro y autor del mundo “ Es una buena vida ¿no crees?”

Se aprende a vivir con el dolor.

sábado, 21 de junio de 2014

Mierda


Hey! Se que llevo mucho sin subir nada por lo menos dos meses guau! Pero aquí dejo la continuación de mi historia besiitooos:)
Pd: Ahora que empieza el verano subiré caps más seguido


Estoy rodeada de enfermeras, máquinas y paredes blancas. Me abruma un olor a suero y no me doy cuenta de donde viene hasta que muevo el brazo y veo un tubo conectado a el. Genial seguro que me han hecho pruebas de todo.

-Hola cariño ¿Cómo te encuentras?

Me giro hacia la voz de manera brusca, lo que me ocasiona un terrible dolor en el cuello, suelto una especia de aullido. Inmediatamente la enfermera que me ha hablado se me acerca y me coloca una almohada, para que pueda incorporarme sin necesidad de mover el cuello.

-Me duele el cuello- digo aunque sea demasiado obvio.

-Claro cariño- dice sonriendo, no me gusta que me llame cariño- has estado apunto de quebrártelo.

Mierda. El gilipollas de mi hermano intento matarme otra vez, como quien no quiere la cosa.

-¿Cuánto tiempo llevo aquí?- estoy totalmente desorientada.

-Unas 12 horas, te desmayaste y luego te sedamos para que se rebajase el dolor- me explica mientras abre la ventana. El  resto de enfermeras se ha ido y ahora estamos solas en la habitación.

- Te hemos echo algunas pruebas…- “Mierda” pienso inmediatamente

En ese momento un torrente entra por la puerta de la habitación o también llamado, mi madre. Que por desgracia escucha las tres últimas palabras

-…¿eres bulímica verdad? – no se ha dado cuenta de la presencia de mi madre ni de mi mirada de “cállate la puta boca”

-¡¿QUÉ?! – exclama mi madre

- Mierda – ahora sí que empiezan mis problemas

martes, 22 de abril de 2014

El brillo de las palabras


Pocas personas creen en nosotros, pocos creen que la luz brilla y que parpadea por propia voluntad. Pocos creen en la libertad del aire, en el silbar del viento o en el calor del Sol, así como el frío de la Luna. Siempre relacionamos sensaciones pero yo relaciono luces, colores y emociones.

Nosotros somos la Luz, aquella que nos aportan las estrellas, así que tenemos su emoción, su brillo y su resplandor. Soy el sonido que oyes cuando el viento sopla a través de las hojas de un árbol, no me creas, tal vez no existo y solo me sueñas, solo soy brillo. Solo soy yo, cuidando de ti.

Los niños nos ven, será por su inocencia o por lo que les inculcan las películas. Los animales nos huelen, porque olemos a fresas, pero solo pocos mayores nos notan, porque creen en nuestra presencia. Soy invisible, pero también brillante, soy pequeño y a la vez grande, soy el bien y también el mismísimo mal. La gente me anhela y otros me espera. Cuido de muchos, me llevo a otros cuantos, los protejo y los sirvo hasta que están cansados.

Ahora mi pregunta es ¿Quién soy? O mejor aún ¿Qué soy?

sábado, 19 de abril de 2014

Muerte


La vida es demasiado corta, me dijeron una vez. Yo la veo irremediablemente larga, pesada y cansada. Se me hace pesado seguir la rutina, se me hace pesado vivir. Alejarme de todo esto, tan normal, tan insípido, tan monótono seria genial.

La muerte no la veo como algo de lo que tener miedo, es algo que va a suceder, quieras o no, sin remedio. La he visto demasiado cerca como para saber, que la volveré a ver, tarde o temprano. La vida se vive, bien o mal, pero no me lo niego, me la he intentado quitar varias veces. Se que no soy la única. En todas las historias siempre hay alguien así, pero una no sabe hasta donde llega la gilipollez hasta que ves a tu hermano apuntándote con una arma la cabeza y que esa bala nunca llegue a ti…

Esa es otra historia, mi historia.

Me despierto abrumada por el dolor de cabeza, el olor a medicinas y a sueros. Un hospital, consigo recordar lo básico hasta que el torrente de recuerdo invade mi mente. Conforme soy consciente de mi cuerpo, y aún con un tremendo dolor, muevo el cuello para mirar mi alrededor.

Huye


Bueno debo decir que llevo bastante tiempo sin escribir y que hoy quería hacerlo, esto es solo un adelanto. Es bastante posible que hoy suba más.
Desde siempre he aprendido a ser independiente, mi padres trabajaban y mi hermano era el único que cuidaba de mi, JAJAJAJJA a quien quiero engañar, cada vez que me tenía que quedar a solas con mi hermano, huía de casa y llegaba justo en el momento en el que mi madre aparcaba el coche en el garaje, el justo para llegar y el necesario para que no me matase.

Muchos se preguntan que me ocurrió con mi hermano, bueno, esa es una historia demasiado larga e inservible en estos momentos en los que estoy corriendo hacia el hospital, la pequeña niña me mantendrá con los pies en la tierra y me cuidara.

Mierda, mi torpeza aumenta por momentos, un hospital, heridos, mi hermano. Nada más entrar por la puerta lo veo en la recepción, capta mi presencia y sin saber cómo, ni  de dónde ha sacado su capacidad para desplazarse tan rápido, lo encuentro encima de mí, estrujando mi garganta.

Las enfermeras y seguridad me lo quitan de encima y lo drogan para dejarlo inconsciente. Toco mi garganta, y descubro que me ha hecho pequeños arañazos y que tengo el cuello hinchado y rojo. Sangre sale de los rasguños y provocado por los bruscos movimientos del cuello, me desmayo. Y lo único que oigo a mi alrededor son gritos.

martes, 4 de marzo de 2014

Deslizando el dolor


Flashback

Recuerdo cuando éramos pequeños, y él siempre cuidaba de mi, su hermana pequeña, tan solo por meses, pero me cuidaba. De repente no sé lo que sucedió pero se le ensombreció la mirada, el aguamarina de sus ojos se convirtieron en un oscuro mar revuelto, de rabia y dolor, nadie sabe que le ocurrió.

Recuerdo un día en el parque, en ese mismo parque, que él me dijo que si jugábamos a un juego. A simple vista el juego no parecía dañino ni retorcido pero poco a poco me di cuenta, con mi poca conciencia de cinco años, de que lo que estaba intentando.

Intentaba matarme, primero me llevo al lago, en el que casi me caigo si no llega a ser por una rama de un árbol, después continuo mi tortura en los columpios en los que él me empujaba cada vez más fuerte, intentando que yo cayese, todo se soluciono cuando llego mi madre y vio el terror y el pánico en los ojos. Desde ese día mi hermano y yo, no volvimos a ser hermanos. Y lo peor es que ese no fue su único intento…

Volviendo al presente

Mi hermano no s feo, ha cambiado mucho durante este tiempo, pero ese vacío en sus ojos sigue ahí, haciéndome sentir pequeña, indefensa. Es un chico de 19 años bastante atractivo, musculoso pero no petado, de piel bronceada y cabello castaño. Pero sus ojos siguen fallando en ese rostro de inocencia, que no engaña a nadie.

Seguía teniendo su rostro a centímetros del mío, por lo que no podía ver el movimiento que yo estoy haciendo en mi manga, hasta que siente el arma en su muslo, por el brillo que toman sus ojos, ha reconocido la forma y el calibre.

-Wow- dice, no parece nada asombrado, pero eso me da igual- veo que devuelves los golpes con las mismas armas, pequeña.

-No me digas pequeña- eran las primeras palabras que le dirigía y mi voz ya estaba temblando, no puede ser así, reacciona.- No eres nadie.

- Sigo siendo tu hermano- la sonrisa no desaparece de su cara, así que aprieto más el arma contra su muslo, ningún rastro de dolor, mierda.

-Perdiste ese nombre hace demasiado tiempo, no tienes derecho ni a estar aquí – la rabia se ha apoderado de mi- deberías estar pudriéndote en una cárcel, o mejor muerto.

Ahora sí, la sonrisa desaparece de sus ojos y de su rostro, bien, conseguido.

-No me hables así- su mano se acerca peligrosamente a mi cuello, cualquiera puede pensar que me va a acariciar pero yo se que no. Así que cuando sus gélidos dedos lo rozan, aprieto el gatillo.

Ningún grito, simplemente una expresión de horror cruza su rostro, me cubro con la trenca y me alejo corriendo de allí, sin mirar atrás.

Corro como si la vida se me escapase, y la verdad es que la acabo de perder, el juego acaba de empezar, y este no es el final, sino el principio.

El principio del juego que me costará la vida.

jueves, 27 de febrero de 2014

Frío metal


Pase ese fin de semana entre visitas a Lara y sueños cada vez más escalofriantes, no había respuesta alguna de mi mensajero. Esperaba no haber perdido la comunicación, con él, justo en el momento clave, y…como si me leyese la mente, que estoy segura que lo hace, mi móvil vibra con la aparición de una respuesta que yo ya sabía.

Preparado. Cuando usted quiera mi capitana”

Llevo esperando esto demasiado tiempo, la adrenalina me recorre las venas y a la vez me las contamina.Todo.Tiene.Que.Salir.Perfecto.

Sabía a dónde tenía que ir, donde empezaba el juego, y donde si la suerte estaba de mi parte. Acabaría para siempre. Me dirijo a paso tranquilo, ataviada con lo de siempre: mi preciosa trenca roja y mi gorro negro. Ando con paso firme, decidido, no voy a vacilar, no esta vez. Cuando llego, le envío un mensaje a mi nuevo compañero de equipo.

“Lista”

Cinco letras, dos silabas. Su respuesta, me satisface.

“Corrijo. Listos”

Me siento en el banco de siempre, me pongo los cascos y dejo que ocurra, de repente, el agua de la fuente que tengo al lado, deja de fluir. Esta aquí, ya ha llegado. No sé por donde aparecerá, pero al menos, ya le he visto la cara. Dejo que se deslice por debajo de la manga de mi trenca, solo asomando la punta, invisible, fría, mortificante. Estoy tan concentrada en mis pensamientos y en dejar que no se me caiga, que casi pego un salto cuando el banco cruje bajo el peso de otro cuerpo. Sigue igual, la misma forma de sentarse, de mirarme e intimidarme, solo que esta vez no me dejo. Me giro lentamente devolviéndole la mirada, sin dudas, sin remordimientos. Sintiendo el frio del metal en mí manga. Una frase, mil recuerdos.

-Hola pequeña. – hace una pausa para dirigirme una sonrisa sincera, que buen actor. Se acerca a mi cara, no ha cambiado mucho, lo que ocurre es que la última vez que lo vi tenía la cara llena de sangre, mi sangre- ¿Me has echado de menos? Hermanita.